El cuidado de la piel cuando realizamos DEPORTE


La participación en deportes se ha incrementado progresivamente en los últimos 30 años. Junto con el aumento de la popularidad de la práctica deportiva, se ha observado que se presentan con mayor frecuencia las dermatosis e infecciones relacionadas con deportes.


Las lesiones cutáneas están admitidas como una consecuencia de la actividad atlética, al menos desde la antigua Grecia. Estigmas tales como “la oreja de luchador” se han visto como marcas del valor atlético.


La mayoría de estos problemas relacionados con el deporte, constituyen inconvenientes menores y se dividen en: traumatismos mecánicos, dermatitis relacionadas con exposiciones a sustancias o elementos y exacerbación de enfermedades existentes.

Dentro de los traumatismos podemos encontrar ampollas por fricción gracias a calzados deportivos. También pueden ocurrir traumas en los dedos de los pies, como en el caso de corredores y tenistas, afectando las uñas y dando lugar a hematomas (morados) debajo de éstas.


La fricción repetida de camisetas de tal áspera contra los pezones puede producir enrojecimiento y heridas superficiales dolorosas, conocidas como el pezón de corredor. Cuando los traumatismos son crónicos dan lugar a las callosidades que pueden ser por calzado y por fricción asociada al tipo de deporte, por ejemplo los boxeadores.

Otro hallazgo común en atletas es la presencia de estrías por distensión o estiramiento de la piel. Son más frecuentes en deportes que enfatizan el entrenamiento de la fuerza con levantamiento de pesas, jugadores de fútbol, luchadores o gimnastas.


La exposición ambiental supone retos adicionales a los deportistas, especialmente en la práctica de actividades que requieren temperaturas extremas. El sol, el agua y el frío, o cuando se realizan actividades físicas extenuantes, pueden ser factores causales de quemaduras, sobrehidratación de la piel con la subsecuente aparición de ampollas y resequedad e inflamación principalmente en los labios. Algunos estudios han demostrado disminución de la inmunidad cutánea (defensas de la piel) y de los niveles de antioxidantes después de un ejercicio exhaustivo, lo cual se ha relacionado con infecciones en la piel después de prácticas deportivas. Esto último asociado a una exposición crónica a la radiación ultravioleta que favorece la aparición de cáncer de piel y manchas a largo plazo.


Los pacientes que sufren de enfermedades como la psoriasis, el vitíligo y el liquen plano, pueden presentar exacerbación de sus lesiones en piel en zonas de roce o trauma.


Si practicas deportes, debes extremar la protección de tu piel


Las ampollas de fricción pueden prevenirse con el constante secado de los pies, el uso de lubricantes, medias con capacidad absorbente y zapatos adecuados, ojalá transpirantes.


Normalmente, la ropa deportiva está preparada para eliminar la transpiración cutánea y se fabrica con tejidos que permiten evaporar agua y que tienen aperturas en las zonas de mayor sudoración, como las axilas o los pliegues inguinales. Es recomendable elegir prendas de fibras sintéticas con factor de protección solar y que no se ajusten mucho al cuerpo. Para ejercicios concretos, como correr largas distancias, será útil aplicar lubricantes, como vaselina, en zonas de roce (pliegue interglúteo, pies, pliegues inguinales).


Si practicas deportes al aire libre, es justo y necesario que protejas tu piel de una manera especial, ya que estos castigan la piel, e incluso, pueden producir resequedad, grietas en los labios o envejecimiento prematuro, sobre todo por la acción del frío, el viento y el sol. Los deportistas que realizan su actividad física en el exterior sufren de envejecimiento prematuro y tienen más riesgo de secuelas a largo plazo como manchas y cáncer de piel, incluyendo cáncer en los labios. Por esto, es importante practicarla con la piel limpia y protegida con agentes fotoprotectores especiales.


Es fundamental aplicar protector solar FPS50+, media hora antes de la actividad, sin embargo, no es conveniente usar cualquiera, es mejor elegir protectores específicos para el ejercicio ya que estos, con el sudor y el roce, suelen desaparecer de la superficie cutánea. Determinados protectores están diseñados para que permanezcan sobre la piel en estas condiciones y para que no irriten los ojos si con el sudor se deslizan sobre los párpados. Además, es igual de importante utilizar barras labiales protectoras que contengan un FPS30 para evitar el cáncer de piel en dicha zona y adecuados agentes humectantes, antiinflamatorios y antioxidantes para evitar resequedad, fisuras y envejecimiento prematuro a largo plazo.


Muchos gimnasios cuentan con servicios de sauna, turco o piscinas, que requieren descalzarse. Se recomienda el uso de chanclas tanto en el vestuario como en estas salas, porque se debe tener en cuenta que en este tipo de ambientes es frecuente el contagio de enfermedades infecciosas de la piel, como los hongos y las verrugas virales.


La hidratación también juega un papel importante, por eso, tras la ducha, deberíamos aplicar una capa fina de crema hidratante y protección labial para restaurar los lípidos de la superficie de la piel que se han perdido con el sudor y las condiciones ambientales.

Recuerda limpiar tu rostro con agua micelar que contenga antioxidantes e hidratantes, para eliminar todo el estrés oxidativo generado en la piel por la exposición a agentes externos.


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