Envejecimiento Prematuro y Antioxidantes ¿Qué relación hay entre ellos?



Aunque en dos de nuestros blogs previos, ya se ha hablado de antioxidantes, quisimos retomar el tema, ya que cada día se pone más “de moda” y nos parece importante reforzar algunos conceptos básicos, que nos permitan entender qué son, cómo funcionan y cuáles específicamente debemos consumir en nuestra dieta, cuáles son parte de los cosméticos que usamos o que deben hacer parte de nuestra rutina de cuidado de la piel, bien sea tópicos u orales, según la recomendación del dermatólogo.


Para comenzar, debemos entender que el envejecimiento es un proceso fisiológico inevitable, en el que influyen factores internos como la genética o los tipos de piel, y factores externos como la contaminación, el tabaquismo y la radiación ultravioleta, causando un fenómeno llamado estrés oxidativo, con producción de unas sustancias conocidas como radicales libres a nivel celular, que alteran nuestro ADN, las proteínas (colágeno y elastina) y lípidos, llevando al envejecimiento paulatinamente, manifestado por la aparición de arrugas finas, flacidez y pérdida de la luminosidad.


Los antioxidantes son unas moléculas capaces de retardar, neutralizar o prevenir la oxidación de otras moléculas, al depurar o limpiar dichos radicales libres, antes de que puedan dañar las células en las que se produjeron, además de que estimulan la función auto reparadora de la piel, llevando a prevenir y en ocasiones corregir daños visibles en la piel.


Para mejorar la lucha contra el proceso oxidativo y la acción de los radicales libres, contamos con varias sustancias que podemos consumir a través de los alimentos y múltiples productos dermocósmeticos que las contienen, que ayudan a revertir los efectos y signos del envejecimiento en la piel, como son:


  • La vitamina A o retinol: es un nutriente imprescindible para el desarrollo embrionario, formación de huesos y dientes, salud ocular, para mantener buenas defensas y garantizar la renovación celular, de la piel y el pelo, además de que incrementa la producción de colágeno, contribuyendo a la reducción de las arrugas finas y pequeñas, a mejorar la textura y luminosidad de la piel. La vitamina A está presente en las espinacas, los productos lácteos y el hígado, además de alimentos ricos en betacarotenos.

  • La vitamina C: es el principal agente antioxidante del organismo. Estimula la producción de colágeno, contribuye a que nuestro organismo aproveche de manera más eficaz otras vitaminas y minerales como el hierro. Además, aumenta la absorción del glutatión y también tiene un efecto despigmentante, por lo que brinda luminosidad y una textura uniforme y elástica a la piel. Se encuentra en el kiwi, la papaya, la piña, la naranja, el limón, la espinaca, el repollo y la col.

  • La vitamina E: es otro gran antioxidante que fortalece nuestro sistema inmunitario y actúa como una barrera natural frente a la radiación ultravioleta, preservando la elasticidad de la piel. La vitamina E está presente en los frutos secos como las nueces, avellanas, almendras y pistachos; y alimentos como el aguacate, el mango, las semillas de girasol, el aceite de oliva, el aceite de hígado de bacalao, el brócoli y las frutas desecadas (pasas e higos).

  • El glutatión: es un potente antioxidante sintetizado por nuestro organismo, que reduce los daños causados por el estrés oxidativo en el ADN, además que favorece la acción de otros antioxidantes como la vitamina C, la vitamina E y la coenzima Q10, pero a medida que envejecemos se disminuye la producción de éste (especialmente en la menopausia), por eso es importante adquirirlo a través de alimentos como los pomelos, el ajo, las manzanas, la cúrcuma, los lácteos crudos, los huevos, el brócoli, el aguacate y los espárragos.

  • Los carotenoides: son pigmentos naturales (carotenos, los licopenos y betacarotenos) que confieren el color rojo, naranja, amarillo o verde, a algunos de los alimentos, los cuales son absorbidos en el intestino y transformados en vitamina A. Los alimentos que los contienen son la zanahoria, el tomate rojo, la espinaca, la papaya, las uvas, el maíz, el pimentón, la naranja y el aguacate, por lo que se recomienda su consumo balanceado, sin llegar a los excesos, ya que puede producir carotenemia (coloración amarilla – naranja de palmas).

  • El resveratrol: es un compuesto químico presente en plantas como la vid y en frutos como las uvas, las moras, los arándanos y las frambuesas. Debido a sus propiedades antioxidantes, eficaces para frenar el deterioro de la piel y los efectos nocivos de los radicales libres, el resveratrol en cosmética es cada día más usado.

Para concluir, los antioxidantes se obtienen de dietas ricas en frutas y vegetales, pero también en forma de suplementos orales o medicamentos tópicos, que tienen la bondad de proteger nuestra piel contra los efectos dañinos de los radicales libres generados por la radiación, la contaminación y el envejecimiento, así que se recomienda el consumo de dichos alimentos y el uso de este tipo de medicamentos en todas la rutinas y tipos de piel, pero siempre recomendados por un dermatólogo.

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