Tipos de Piel: características y cuidados


Mucho hemos escrito en nuestros blogs acerca de los cuidados de la piel según la edad, ciertas condiciones o enfermedades de ésta o debido a la temporada o época del año, pero no hemos descrito un tema básico y son los diferentes TIPOS DE PIEL QUE TENEMOS, así como unos cuidados generales de cada una de ellas, por lo que este blog será dedicado a este tema.


Sabemos que la piel es el órgano más extenso que tenemos en el cuerpo y que sus características están determinadas genéticamente, pero también están influenciadas, por factores hormonales y ambientales (exposición solar, dieta, estrés), que hacen que sean diferentes en cada persona y por ende, el comprender qué tipo de piel se tiene, es un primer paso para diseñar una rutina personalizada del cuidado de la misma, teniendo en cuenta qué tipo de ingredientes y productos son adecuados para su cuidado, así como cuáles se deben evitar.


Se han descrito cinco tipos de piel que son: normal, grasa, mixta, seca y sensible, y su clasificación dependerá en gran medida de qué tan bien esté funcionando esta barrera natural en cuanto a su humedad (contenido de agua), producción de lípidos (sustancias que retienen agua), producción de sebo (que da como resultado una piel grasa) o su capacidad de protección contra agentes externos (maquillaje, contaminación, clima y radiación UV).


La piel normal: es una piel bien equilibrada, no es seca ni grasa, no es demasiado sensible y tiene muy pocas imperfecciones. Se caracteriza por tener poros pequeños, un tono uniforme y una textura suave. Sus cuidados son básicos e incluyen una limpieza diaria con productos y otras enfermedades de base, con el objetivo de mantener las condiciones normales de la piel.


La piel seca: puede ser causada por factores internos o genéticos, que hacen que la barrera cutánea de lípidos (grasas) esté defectuosa o puede ser causada por factores externos como el clima frío, el lavado excesivo o el uso de productos irritantes sobre la piel. Se caracteriza neutros, uso de protector solar en gel o emulsión, e hidratación con productos según la edad del paciente por su textura rugosa, descamativa, de pequeños poros, que puede descascararse, pelarse o incluso agrietarse según la gravedad. Además de que se ve opaca y causa prurito (picazón). Sus cuidados incluyen una limpieza diaria con productos suaves y a la vez humectantes (como algunos syndets), uso de protector solar en crema y productos hidratantes según la edad del paciente de aplicación repetitiva.


La piel grasa: suele ser el resultado del exceso de producción de sebo, por predisposición genética, por cambios hormonales o uso de productos inadecuados, que aportan más oleosidad a la piel. Se caracteriza por una apariencia brillante, con poros visibles o agrandados, poca adherencia del maquillaje y tendencia a producir lesiones de acné. Su cuidado incluye limpieza doble con agua micelar y luego con geles o espumas, uso de protector solar tipo oil free (libres de grasa), maquillaje sin aceite y humectantes no comedogénicos, para evitar la obstrucción de los poros.


La piel mixta: se presenta como una zona T grasosa (frente, nariz y mentón) gracias a la mayor concentración de glándulas sebáceas, combinada con piel seca en las otras partes de la cara, por ende, se mezclan las características clínicas de cada uno de estos tipos de piel. Para su cuidado, se recomienda igualmente limpieza doble con agua micelar y geles o espumas, uso de protector solar en gel o emulsión y usar un hidratante para cada zona de la cara, con el objetivo de no aportar más grasa a la zona T, pero SÍ garantizar la hidratación o humectación de mejillas.


La piel sensible: está asociada a múltiples factores como son la genética, el deterioro de la función de la barrera cutánea (resequedad), a un sistema inmunitario hiperactivo, a irritantes ambientales y alérgenos (sustancias del ambiente) o maquillaje, que la irritan. Se caracteriza por la presencia de enrojecimiento, descamación, picazón y ardor en diferentes áreas. Sus cuidados dependen de, si a su vez, la piel, aparte de ser sensible, es normal – grasa – mixta, por lo que debemos buscar productos acordes a estos tipos de piel, hipoalergénicos, sin alcoholes, perfumes o colorantes, que permitan hacer una limpieza, fotoprotección e hidratación adecuada.


Para concluir, es importante consultar al dermatólogo, para que con base en las características de la piel que describa el paciente, la evaluación clínica por parte del médico y las enfermedades de base, se pueda establecer el tipo, así como los cuidados adecuados para la misma


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